Día 1, mes 2, año 0

Después de contar lo de Alberto, había pensado no volver a escribir, incluso tirar el diario, pero me he dado cuenta de que lo necesito. Me ayuda a sobrellevar la ansiedad. Desde la cena, me restriego compulsivamente en la ducha cruzando los dedos para que el jabón limpie los recuerdos de aquel día. Allí donde la pastilla fracasa, me ayuda escribir.

La única manera que tengo de escapar de las dudas y la angustia es concentrándome de nuevo en el libro Un mundo feliz y en la web donde lo encontré. Lo malo es que me ofrece muy poco alivio, porque sé cual es el siguiente paso: conseguir una nueva TC y un libro electrónico. Seguramente por eso, cuando hoy me ha llamado Paco Nerd para proponerme quedar, le he dicho que sí.

El sentido común me dice que salir con un excompañero del instituto solo me traerá problemas, que debería haber aprendido de la cena. Otra parte dentro de mí me recuerda que él fue el único que me dirigió más de dos palabras y que se pasó la cena intentando que no prestase atención a las continuas burlas de Alberto.

Me sentará bien airearme e intentar pensar en otras cosas, y, si no, siempre puedo largarme.