Día 1, mes 7, año 0

No suelo trabajar mucho lo que escribo en este diario, tecleo a medida que las ideas me vienen a la cabeza. Hoy es distinto, escribo con la mente fría.

Estos meses no han sido fáciles para mí. Lo que me contó Ur fue muy duro; descubrir que, según el registro, mis padres ni siquiera vivieron dolió; perder a Javier abrió heridas que empezaban a cerrar; y lo de Clara fue el detonante de todo y quizás el golpe más duro. Desde entonces, pequeñas heridas se han ido abriendo en mi conciencia y sangran mi fe en que este país sea realmente lo que un día creí que era. Los últimos días, esa fe se ha extinguido por completo para dejar paso a dos sentimientos que han ido creciendo a la sombra de estas heridas: ira y desprecio, sentimientos que personas como Fuckingmaster han ido abonando con bastante paciencia.

Voy a hacer público este diario el día 1 de enero. Cambiaré todas las fechas para que aparezcan como año 0. También cambiaré los nombres y las referencias a cualquier lugar del país porque quiero que, una vez que esté online, aguante el máximo tiempo posible. Voy a contarle a la gente todo lo que he vivido, verán los correos, todo lo que he descubierto. Voy a hundir el sistema de reputación. Voy a destruir el sistema corrupto que lo impuso y voy a tratar de darle a la gente la oportunidad de despertar.

¿Por qué esto ahora? Porque no somos animales.

Este mediodía ha venido un hombre rico al comedor. Venía, igual que vienen todos los ricos, a contratar a algunos Parias para el servicio doméstico, o eso pensaba. Marga está de vacaciones, así que me han pedido que lo atendiese y lo he acompañado a una sala mientras otra chica iba a pedir voluntarios. Cuando el hombre ha tenido a los Parias delante, les ha dado un trato horriblemente vejatorio. Les ha mirado la dentadura como si fuesen caballos y tocado los brazos y las piernas como si no fuesen más que ganado. No he podido callarme. Eli, la otra chica, me ha sacado a la fuerza de la sala para que no molestase al hombre.

He vivido situaciones enormemente injustas y he descubierto cosas que no me gustan, pero esto va más allá de una mera injusticia en Social.you. Si el sistema de reputación permite semejante desprecio hacia otro ser humano, entonces no lo necesitamos.