Día 10, mes 4, año 0

En un anuncio de las comisiones de barrio, promocionaban una web en la que los ciudadanos pueden quejarse de la propia comisión o proponer mejoras para que el representante del barrio las lleve ante el Gobierno. Me ha descolocado un poco porque eso, más o menos, es lo que quiero que ofrezca La Cripta.

Aprovechando que Paco se ha ido a dormir temprano, he estado curioseando esa web y he descubierto que no es la única. Cada comisión tiene la suya y las aportaciones más relevantes se vuelcan luego a una página para la ciudad, la comarca… Todo parecía maravilloso hasta que he intentado poner una queja: no he podido, y eso que tengo un trabajo, pago los impuestos, duermo lo que toca y participo en las elecciones.

La web me ha mantenido enganchada hasta ahora. Es como si me sumergiese todavía más en ese mundo oscuro que no había sabido ver. Me gustaría cerrar los ojos y poder negar todo lo que he descubierto, pero necesito saber para calmar esta angustia. Al mismo tiempo, cuanto más sé, más me cuesta dormir y deshacerme del malestar.

Algunos de los que publican quejas no existen. Ni siquiera tienen perfil en Social.you. ¿Cómo ha podido alguien conectarse a Internet sin usar su TC? Yo misma lo he intentado, pensando que se trataría de un sistema anónimo, pero no ha habido manera. Tampoco he encontrado la opción de cambiar mi nombre de usuario.

Ese descubrimiento me ha espoleado a seguir trabajando hasta encontrar un error de cross-site scripting permanente en la web central. Dedicándole algo de tiempo, podría conseguir secuestrar las cuentas de algunos usuarios y publicar en su nombre. Sería perfecto si las quejas anónimas de la cripta terminasen en las webs oficiales, publicadas en nombre de usuarios inexistentes.

Lo único que necesito es tiempo y tranquilidad, no puedo esperar a que Paco se vaya a dormir temprano cada día para trabajar. Necesito encontrar una solución para no tener que esconderme en mi propia casa.