Día 10, mes 6, año 0

Algunos ricos contratan a Parias para el servicio doméstico y les dan así una oportunidad de reinsertarse en el sistema. Me he enterado hoy en el comedor y me parece una idea maravillosa.

Ha venido un hombre que claramente estaba fuera de lugar. Vestía un traje bastante caro y se le veía un reloj dorado en la muñeca, era todo lo contrario a un Paria. Los benefactores del comedor hacen sus donaciones a la comisión, así que verlo allí me ha pillado a pie cambiado. Ha ido directo hacia nosotras y ha dicho que venía a contratar. Laura se ha encargado de todo, ha ido a pedir voluntarios mientras Marga me explicaba lo que pretendía el señor.

—Yo creo que no funciona muy bien, porque hay algunos que vienen casi cada mes.

—¿Cada mes? ¿Quién necesita a tanta gente, Marga?

—Pues no lo sé, pero a la mayoría de Parias que se van no los volvemos a ver por aquí.

—¿Se reinsertan?

—Supongo que sí. ¿Puede reinsertarse alguien que ha perdido tanta reputación? Pero bueno, está bien que les den la oportunidad.

Después de ver aquellos folletos en el local de la comisión, me imaginaba que todos los que pasaban por allí tendrían una opinión más bien negativa sobre la gente que ha perdido toda su reputación. El comedor me está dando bastantes alegrías.