Día 12, mes 3, año 0

He vivido días que satisfarían al mismo diablo. Sin la ayuda de Paco, estarían hurgando en mi cerebro en algún centro de reeducación. Todavía no sé qué es lo que ha pasado. Parece que tenía relación con Clara, pero hace meses que se la llevaron.

Salía a correr hace unos días cuando unos hombres me cogieron por detrás y me empujaron en una furgoneta. No abrieron la boca en todo el camino. Cuando llegamos y me metieron en la sala, todavía me estaba preguntando quiénes eran. A partir de ahí, el tiempo se dilató. Las manchas en el hormigón gris dejaron de ser interesantes y mi cuerpo y mi mente empezaron a acusar la falta de ventanas, de mobiliario o de baño.  Paco asegura que solo pasé unas 24 horas allí, pero parecieron muchas más.

La espera te humilla, te rebaja. Empecé a escuchar mi propio cuerpo mucho antes de sentir ganas de orinar. Aguanté todo lo que pude antes de acuclillarme en una esquina. Cuando vinieron a buscarme ya no notaba el olor, tampoco tenía claro donde estaba.

—¿Conoces a Clara?

—…

—¿Conoces a Clara?

—Sí, somos…, éramos amigas

—¿Erais? ¿En pasado? ¿Ya no lo sois?

—Hace mucho tiempo que no la veo.

—¿Dormiste alguna vez en su casa?

—Sí…

—¿Sí?

—Cuando salíamos y no quería volver sola…

Recuerdo las primeras preguntas porque fue como el momento después de despertar, pero después todo es más difuso. Eran tres y estaban sentados. No había ninguna silla para mí y me habría sentado en el suelo si me hubiesen respondido las piernas. Preguntaron muchas cosas a las que contesté como pude. Cuando me preguntaron si tenía pareja, respondí de forma intuitiva.

—Paco Nerd.

Intenté resistirme, llorar, suplicar que me creyesen o que llamasen a Paco mientras me arrastraban de nuevo a aquella celda. Perdí la noción del tiempo. Peor que esperar es hacerlo sabiéndote condenada. Cuando volvieron a abrir la puerta, Paco estaba allí.

Me parece que eso ha sido esta mañana. Su presencia me salvaba de la cárcel, o lo que es peor, un centro de reeducación. Me ha traído a casa, me ha desnudado, me ha bañado y me ha metido en la cama.  He opuesto una resistencia feroz hasta que me he entendido sus buenas intenciones. No ha intentado nada. Me ha tratado muy bien.

Dios, no merece que haya pensado tan mal de él, incluso lo han sancionado por venir a buscarme. En cuanto se despierte, pienso disculparme, se lo debo.