Día 13, mes 5, año 0

La vuelta de las vacaciones está siendo bastante dura. Hemos ido a un pequeño pueblo. Nos alojábamos en una cabaña cerca del río y, por las tardes, nos estirábamos en el porche a ver la vida pasar. No muy lejos del pueblo, la tierra cae abruptamente ante un mar fuerte y picado. Es una sensación increíble estar allí arriba mientras las olas no cesan en su esfuerzo de intentar derribar las rocas.

Desconectamos tanto que una noche incluso conseguí que Paco ignorase su obsesión por las normas y nos colamos en la piscina del pueblo. Hacía mucho frío, pero ver las estrellas dentro de las aguas termales…

Además, el sitio es encantador, con un montón de actividades culturales para los niños y la gente del pueblo. Estuve hablando con alguna de las mujeres de la comisión que llevaban el centro y he decidido apuntarme aquí. Esta es una gran ciudad y estoy segura de que no será lo mismo, pero me mantendrá ocupada por las tardes y podré hacer algo por la gente del barrio.