Día 13, mes 7, año 0

Iba a ir al local, pero he cambiado de planes cuando he salido. Casualmente, Alberto pasaba por aquí. Después de verlo, he vuelto a casa, no me he atrevido a ir.

—¿Acaso te has olvidado de Bela? ¿Te crees que puedes darle plantón?

Desde que Paco recibió el ultimátum, no había vuelto a pensar en ella. Sabía que haber cancelado la cita me acabaría pasando factura. Es horrible tener que vivir sabiendo que, en cualquier momento, aparecerá este desgraciado para amargarme el día. No puede ser que tenga que vigilar cada paso que doy o cada cosa que digo. Estoy asustada, y más después de lo de hoy. Le he prometido que llamaría a Bela, pero eso no ha sido suficiente.

—Tampoco has dicho nada de la cena, ¿recuerdas? Los cuatro juntos, para daros consejos sobre la boda. Más ahora que volvéis a tener fecha.

—Alberto, yo…

—No te preocupes. Podemos cancelar la cena. Entiendo que no quieras compartirme con Paco.

Mientras lo decía, me ha acariciado el muslo. Me he apartado en cuanto he sido capaz de reaccionar y el muy cabrón se ha reído de mí.  Se sabía superior y lo peor es que en ese instante lo era. No me atrevía a irme, a darle la espalda. Después de mirarme lo que ha parecido una eternidad ha dado un paso hacia mí que me ha crispado los nervios. Luego se ha ido riendo. Se lo contaré a Paco, no me veo capaz de seguir afrontándolo yo sola.