Día 14, mes 3, año 0

¡Me hacen recuperar las horas que pasé en comisaría! Me parece estupendo que me hagan recuperar unas horas de las que disfruté tanto. Lo peor de todo es que, si Paco tiene razón, y seguramente la tiene, yo misma me metí en este problema. Ha venido a buscarme al trabajo, pese a lo tarde que he salido, y me ha contado lo que ha podido averiguar.

La noche de mi venganza, cuando fui al hotel del amor, la IA de Ingenieros Maravillosos detectó una irregularidad en el sistema de reputación y la notificó a la policía. Él estaba de guardia y los atendió cuando llegaron. Se trata de un caso bastante sonado, que salió en los periódicos y que incluso me comentó Javier.

No hubo tráfico de tarjetas, eso es, según Paco, sensacionalismo o alguna estrategia política. Lo que pasó realmente es que el marido de Paqui fue a un hotel del amor con su pareja. Más o menos a la misma hora, yo entré en otro hotel del amor, con su tarjeta y la de Montse. Paco no les ha puesto nombres, pero la historia es demasiado parecida a mi venganza para no sumar dos y dos.

Cuando la IA hizo saltar las alarmas la policía intervino, pero no encontró las TC del primer hotel, así que detuvieron al hombre, a su esposa y a las dos amantes.

Paco acabó de reunir información en comisaría y ató cabos. Después de interrogar a las dos mujeres que habían detenido por el caso de las múltiples TC, mandaron a alguien a buscarme. Se me acusaba de un delito contra la moral.

No podría imaginar que Paqui ya llevase cuernos sin mi ayuda. El marido no es precisamente muy agraciado y tampoco es un jovenzuelo.

—¿Las conoces de algo?

—No lo sé, ¿cómo se llaman?

—Montse Mujica y Francisca Rodríguez.

—Sí, las conozco. Eran vecinas de… una amiga. La acusaron de…, de lo mismo que a mí.

—Lo siento. Oye, tal vez no sea el mejor momento, pero deberíamos hablar de mi propuesta.

Es lo último que me apetece, pero, con todo lo que ha hecho por mí, se lo debo, así que he quedado con él pasado mañana. Me pilló con la guardia baja y por eso acepté. Pareció que realmente lo sabía todo: que Clara era más que una amiga y que mi estancia en el cuartel estaba justificada.

Todavía ahora estoy tratando de asimilar que fue mi estupidez la que me llevó al calabozo. ¿Cómo no pensé que ellos podrían estar usando sus TC a la vez que yo usaba la copia? No se me había ocurrido con ninguna de las que he clonado. Que las otras veces haya salido bien ha sido casi un milagro.

El lado positivo es que nadie me ha mencionado con relación a las TC de Montse y de Manuel. Si no, no me hubiesen soltado. Ni siquiera gracias a Paco.