Día 15, mes 7, año 0

Si dejamos de lado la inquietud que me causa pensar en Fuckingmaster, ha sido uno de los fines de semana más tranquilos que recuerdo. Quedé con Bela y él ni siquiera se presentó a recogerla. La cosa fue bien hasta que volvió a salir el tema de las infidelidades.

—¿Y por qué se lo toleras? La infidelidad es un delito. Denúncialo.

—No puedo. Al fin y al cabo, yo lo empujo a ello. Le he fallado como mujer.

—¡Qué le vas a haber fallado! Es un sinvergüenza, no puedes dejar que te meta esas ideas en la cabeza. ¿Cómo ibas a fallar como mujer?

—Ya sabes…, me atraen las… mujeres. Por eso nunca he sido capaz de darle un hijo.

Traté de convencerla por todos los medios de que nada tenía que ver una cosa con la otra, de que ella no había fallado a nadie, pero de poco sirvió.

Para dejar atrás el mal cuerpo del último encuentro con Bela, he empezado a trabajar en un nuevo programa. Tendría que permitirme dar con la manera de acceder a los servidores que alojan el periódico y cumplir con el objetivo de abrir los ojos a la gente. Es, en cierta manera, un trabajo creativo y me ha ayudado a olvidarme de Bela.

También he aprovechado para ir a ver a Ur y pedirle disculpas por no haber pasado durante los últimos días. Lo resumiría como un fin de semana de hacer recados.