Día 17, mes 9, año 0

No logro evocar el momento de la detención. Tampoco soy capaz de traer de vuelta las torturas, por mucho que las marcas de mi cuerpo dejen claro que no fueron producto de mi imaginación. Ojalá pudiese olvidar también las esperas. En cuanto me quedo demasiado rato sin hacer nada, mi cabeza me devuelve a aquella celda. No puedo estar parada ni realizar tareas repetitivas sin recordar la larga espera hasta que volvía a buscarme.

Trato de mantenerme todo lo ocupada que puedo, pero por las noches… Son demasiado largas, no soporto esperar a que se haga de día. Estoy tratando de volver a trabajar en el ataque, intentando conseguir los correos del MEM del día 12. Es algo que me funciona durante un rato, pero, en cuanto me doy cuenta de lo que estoy haciendo, empieza otra vez la película. Ahora sé que nada tuvo que ver con lo que hice, aunque lo pensé durante demasiadas horas.

El único consuelo es que lo que planee salió ¿bien? No para mí, pero supongo que esa es la palabra. El artículo de Ramiro apareció a tiempo y la gente ha estado hablando de ello.