Día 19, mes 10, año 0

¿Cómo debe estar Ur? Hoy lo he echado mucho de menos. Me habría encantado ir a hablar con él cuando he vuelto de $thevalley, pero he tenido que volver a casa. Era uno de mis mejores amigos y ahora que Paco está así de raro… Sé que huir no es la solución, pero me cansa tener que morderme la lengua, aguantar sus salidas de tono. Me repito una y otra vez que es por el estrés, que se le pasará, pero empieza a alargarse y dudo que la boda sea el final de nuestros problemas.

El viernes le propuse venir conmigo pensando que nos iría bien alejarnos de la rutina y desconectar, y acabé marchándome sola, cabreada y tentada de dejarlo todo. ¿Cómo afectaría eso a nuestras carreras?

¡¿Qué coño se me ha perdido a mí allí?!

No sé, Paco…, pensé que podría hacerte ilusión.

¿Ilusión ir al trabajo en fin de semana?

He pasado dos días en $thevalley sin oír la cantinela de:

«Seguro que lo hace porque no me ve capaz de organizar mi propia boda».

«No seas así, Paco, simplemente quiere que sea a su gusto».

«No lo conoces como yo. Seguro que me cree un inútil desviado».

Estando sola me he sentido aliviada, viva. No ha reafirmado precisamente las ganas de casarme. Ni siquiera somos pareja, nos casamos para llevar una vida tranquila, y tranquilidad es, precisamente, lo que nos está quitando la boda.