Día 2, mes 8, año 0

Ha habido un nuevo incidente en el comedor de Parias. Es como si David y Alberto hubiesen dejado el ambiente enrarecido. He intentado averiguar lo que había pasado, pero nadie ha querido hablar conmigo. Nunca habían rehusado dirigirme la palabra, siempre me había llevado bien con todos.

Al principio, pensaba que me guardaban rencor por haber dejado que se llevasen a aquellos dos pobres diablos a un centro de investigación, pero, al hablar con Marga, me ha quedado claro que ese no era el motivo.

—Marga, ¿sabes qué es ese follón?

—Uno de los Parias que solía venir por aquí está tratando de entrar.

—¿Y cuál es el problema?

—No podemos permitirlo.

—¿Y eso?

—No te preocupes, eso es política. Tú solo céntrate en ayudar a los que puedas.

He vuelto al trabajo bastante mosca. Esa respuesta no me vale. Ya está bien de mirar hacia otro lado. No pienso dejar que los demás se encarguen de las cosas por mí como si fuese una niña. He visto demasiado como para volver a cerrar los ojos. Me da igual lo que tarde, pienso averiguar qué es lo que ha sucedido.