Día 20, mes 1 año 0

El día que terminé el instituto, me sentí enormemente aliviada. Lo había pasado muy mal los últimos años. Los problemas y las inseguridades de aquella época los arrastré también durante mis inicios en la universidad. Incluso la elección de la carrera estuvo condicionada por el mal recuerdo de mis profesores y compañeros. No estudié informática porque me costó deshacerme de la idea de que no aceptarían a alguien como yo en el Partido. Con el paso del tiempo, me di cuenta de que podría haber escogido el camino que hubiese querido, aunque tampoco me arrepiento de las decisiones que tomé. Necesitaba romper con todo.

Hoy, un montón de años después, vuelvo a sentirme un poco como aquella adolescente que se ponía nerviosa cada vez que empezaba la semana. Me ha llegado la invitación de la cena post-Navidad que organizan los excompañeros. La he rechazado año tras año porque nunca se ha hecho en $ciudad y porque no tenía ganas de revivir viejos recuerdos. Esta vez la he aceptado. Todavía estoy a tiempo de echarme atrás, pero, desde que se llevaron a Clara, estoy bastante sola y es una buena oportunidad de socializar un poco.

Han pasado unos veinte años, tengo alguna esperanza de que la gente habrá madurado y no viviré nada parecido a lo del instituto. Incluso, con un poco de suerte, podría ser que no viniese Alberto: es de fuera y no ha confirmado la asistencia