Día 20, mes 2, año 0

Hoy era el día de mi cita a ciegas y por fin he entendido lo que pretendía Ur. Javier tiene una historia muy similar a la mía, a su novio también se lo llevaron. A diferencia de Clara, él era miembro del Partido y se investigó más a fondo. Algunas sospechas recayeron sobre Javier y a Ur se le ocurrió que sería bueno que se le viese con una mujer.

Antes de presentarme a la cita, estaba muy nerviosa, he estado a punto de no ir cuando he visto dónde habíamos quedado. La plaza Nuevos Días es lo que antes se llamaba plaza de la Restauración. Siempre que puedo, evito ese sitio porque me hace revivir la impotencia que sentí el día que murieron mis padres. Yo lo vi todo por la tele. Pasaban las horas sin que volviesen a casa y yo miraba la pantalla como si fuese a verlos allí. Recuerdo aquella espera a la perfección.

Era muy mal inicio y me he tomado una tila antes de salir de casa, rezando para que Javier ya estuviese allí y no me hiciese esperar. Me he quitado un peso de encima al verlo.

—Hola, ¿Javier?

—…

—Vengo de parte de Ur…

—Siéntate.

Me he sentado y he pedido un chocolate caliente para tratar de normalizar la situación. Ha tardado tanto rato en volver a hablar que he estado a punto de irme. Cuando por fin se ha decidido, me ha contado toda su historia. No se ha molestado en bajar mucho la voz, ni siquiera al criticar el sistema de reputación al que, según él, nos hemos vendido.

Después de eso, hemos cambiado de tema y me he podido relajar un poco. Salvando mucho las distancias, me recuerda a Clara por su manera de hablar y por cómo expone las cosas. No recuerdo de qué trabaja, pero bien podría ser tertuliano.