Día 20, mes 5, año 0

Volvía a esperarme a la salida del trabajo. Estoy cansada de encontrármelo en todos sitios, pero no tengo ni idea de cómo deshacerme de él. Cada vez me asusta más, me da miedo que algún día no se conforme con amenazarme.

—No le has devuelto la llamada a Bela. ¿Tan ocupada estás?

—¿Y qué te importa? Me has vetado. Ya me dejaste claro que no te gusto.

—No te confundas, me encantan tus tetas. Lo que te dije es que no permitiré que manches el Partido.

—¿Que lo manche?

—Una mujer extranjera y encima desviada no tiene ningún derecho a participar en política. Representas todo aquello de lo que este país necesita deshacerse.

—¡Que te jodan!

—Devuelve la llamada. Bela necesita entretenerse con alguien.

—Que se entretenga sola. No quiero quedar con ella.

No lo he visto venir, me ha pillado por sorpresa. Se ha acercado muchísimo, notaba su aliento en la cara.

—Si no quieres terminar siendo una Paria, harás el esfuerzo de llamar a Bela, ¿entendido?

—…

—No tientes a la suerte, no quieres seguir los pasos de gente como Javier…

¿Quién es realmente Alberto? Está claro que tiene poder, desde que apareció no he vuelto a ver a Javier y pudo vetar mi entrada al Partido. ¿De dónde sale esa autoridad? ¿Por qué se empeña en amargarme la vida?

Acabo de llamar a Bela. Debería ser más valiente, me avergüenzo de no serlo, pero me siento tan impotente…