Día 21, mes 11, año 0

De las veces que había imaginado mi boda, nunca había esperado verme escribiendo un diario desde el móvil mientras la gente bebe y baila a mi alrededor. Paco se ha vuelto al trabajo. El único motivo por el que Alberto no nos ha cancelado la boda es porque esto es mucho más humillante. Mi marido me deja de lado el día de mi propia boda en una sala de banquetes donde no conozco a nadie. Es insoportable oír a la gente proponer brindis por la novia o que pasen a felicitarme por las nupcias. Me siento imbécil.

Por si fuese poco, Alberto se ha presentado para pedir disculpas por llevarse a mi marido y para ensalzar las virtudes de un hombre que es capaz de anteponer el país a su propia mujer. Se lo ha pasado en grande. ¡Como a Paco se le ocurra volver esta noche a casa, va a dormir en el suelo!