Día 21, mes 9, año 0

Cada vez que trato de centrarme en los deberes que me puso Paco, vuelvo a aquella celda húmeda y oscura, empiezo a sentirme agobiada y tengo que levantarme de la silla. Soporto esta angustia porque, desde la auditoría, a Paco lo presionan mucho. No solo en el trabajo, también su padre y sus pocos amigos, y encima tiene que cargar conmigo. Si yo no me pongo con él a estudiar, se distrae con cualquier cosa y, si no estudia, no pasará la moción. Así que, cuando siento que la habitación se me hace pequeña y que estoy atrapada, trato de pensar en el artículo de Ramiro Tolosé o de recitar partes del libro que encontré en la habitación de Clara.

Se lo debo a Paco. Con todo lo que hace por mí, no puedo fallarle ahora.