Día 22, mes 11, año 0

Dejarme plantada el día de mi boda no era suficiente, ¡dice que no nos vamos! Se suponía que nos casábamos el jueves porque así podíamos hacer un viaje que el señorito ha decidido cancelar unilateralmente. Su argumento es que podrían reclamarlo del trabajo y que necesita descansar mientras pueda.

¡Qué digo yo que lo mismo descansaría en la playa o en una casa rural! Parece mentira cómo se pone cuando discute conmigo y lo calzonazos que puede llegar a ser cuando se trata de su trabajo. De nada ha servido recordarle que me he casado con él para que no lo echasen o cómo me dejó plantada, ayer mismo, en una sala llena de desconocidos. Ni por esas he podido convencerlo.

Por mí, se puede ir a la mierda, me voy al local o al comedor de Parias, no pienso pasar un minuto en casa mientras él se regodea en sus desgracias.