Día 23, mes 8, año 0

Me he alterado demasiado, más de lo que es tolerable en una discusión. En algún momento, he estado a punto de convencerlo, pero la he cagado. He cruzado una línea roja.

—No puedo. Lo que propones es ilegal. ¡I-LE-GAL!

Legal no significa justo, Paco, si es necesario saltarse algunas normas…

—¿Saltárselas para qué? ¿Qué vas a conseguir? ¿No has aprendido nada? ¿No te quedó claro lo que te conté?

—Será diferente, Paco, ayúdame, por favor.

—Escucha, el sistema se protege a sí mismo, NO SE PUEDEN CAMBIAR LAS COSAS.

—¡Tú no pudiste cambiarlas! Eso no significa que yo no pueda. Pensaste solo en tu madre y en tu familia, yo pienso en…

Me he dado cuenta demasiado tarde de lo que estaba diciendo. La discusión se ha congelado. Me hubiese gustado que siguiese gritando, incluso que me pegase, pero solo me miraba. Cuando el tiempo ha arrancado de nuevo, ha cogido la chaqueta y se ha ido.