Día 24, mes 10, año 0

Espero que mañana no recuerde nada. Iba mamado y tengo la esperanza de que la chica que lo acompañaba no le cuente lo que le hice. Si le da por abrir la boca, estoy segura de que Alberto me lo hará pagar muy caro.

Me lo he encontrado volviendo del local, se apoyaba en una muchacha bastante más joven que él a la que iba sermoneando casi a gritos. Esperaba que, en su borrachera, no fuese capaz de reconocerme, pero lo ha hecho y eso es lo que me hace sufrir, tal vez no iba lo suficiente borracho como para olvidar.

Las chicas como tú no deberían ir solas de noche.

Déjame, Alberto, estoy volviendo a casa.

Sí, pero estás volviendo a casa sin Paco. ¿Qué podría pensar un hombre de una mujer de tu edad volviendo a casa sola?

—…

La chica que lo acompañaba ha intentado que siguiese andando sin mucho éxito. Se ha sacado la cartera y me ha tirado un par de billetes al suelo. Yo no tenía ninguna intención de recogerlos y, cuando se ha dado cuenta, me ha dado una bofetada. La frustración ha podido más que el miedo a Alberto. Estoy cansada de que me amedrente, de que me insulte y de repetirme que debo ser valiente. Le he devuelto la bofetada y lo he tirado al suelo de un empujón.

No soy tan valiente como creo porque ahora mismo solo espero que mañana no recuerde nada.