Día 24, mes 8, año 0

No tengo ni idea de cómo se ha enterado. No es posible que haya escuchado nuestra conversación. ¿Debo registrar la casa para buscar micrófonos? ¿Tal vez el móvil? Pienso cambiarlo mañana mismo.

Cuando han llamado a la puerta, pensé que era Paco que volvía. Es absurdo porque tiene su TC, pero no sé, podría haber ido borracho. Era Alberto Fuckingmaster. No le he abierto la puerta, pero ¿y si pudiese abrirla él? He apagado todas las luces y he echado las cortinas.

—Si ya bebe solo en un bar antes de casaros, imagínate después. ¿Quieres hablar?

—…

—Sé que estás en casa. Abre la puerta, no te voy a hacer nada. Solo me preocupo por ti.

—¡Vete!

—¿Cómo me voy a ir y dejarte sola y sufriendo por cómo te trata tu prometido?

Se ha quedado en la puerta diciéndome alguna cosa de vez en cuando hasta que, hace algunos minutos, ha vuelto Paco. Él sí que iba borracho, si no, no se habría atrevido a hablarle a Alberto como lo ha hecho. Cuando ha abierto la puerta, he intentado abrazarlo para agradecerle que se hubiese desecho de Fuckingmaster y para pedirle perdón tantas veces como hiciese falta, pero se me ha quitado de encima y se ha metido a la habitación.

Supongo que me lo merezco.