Día 25, mes 1, año 0

Acabar el instituto fue una de las mayores alegrías de mi vida, cerró una etapa que quería olvidar. Dejé el centro del Gobierno y pude tener un piso para mí. Lo compartía con cinco personas más, pero por fin podía ir a mi aire, sin normas absurdas ni golpes. Escapé de los insultos de muchos de los compañeros y de los profesores, y también de la gobernanta del centro, que nos odiaba a todos; pero, sobre todo, escapé de Alberto.

Hoy es la cena de Navidad, la primera a la que voy, y estoy muy nerviosa. No sé qué ponerme y me maldigo un poco porque eso me importe. Me he repetido un montón de veces que irá bien, tratando de engañar a la parte de mí que sigue sin estar convencida. La mayoría de mis compañeros deben estar casados y tener hijos, la familia les habrá hecho madurar. Me tranquiliza tanto como me inquieta. Yo no estoy casada y empiezo a tener una edad, espero que no les dé pie a mirarme por encima del hombro.

Sea como sea, me prometí que iría, e iré.