Día 27, mes 10, año 0

Ur está en la bañera. Cuando se ha presentado en la puerta, no me lo podía creer. Ha perdido peso, tiene ojeras y la ropa que llevaba daba asco, poco se parecía al Ur que yo conocía. Sin duda, tenía motivos para preocuparme después de lo que Alberto le contó a Bela a la salida del gimnasio, sobre todo porque parece que la persona de la que hablaba es el amigo con el que Ur trató de cruzar la frontera.

Habíamos sobornado a algunos militares para que nos dejaran pasar.

¿Cómo es que no lo conseguisteis, entonces?

No sé qué pasó. Todo iba bien, pero, cuando ya estábamos en la zona desmilitarizada, los tíos a los que habíamos pagado vinieron tras nosotros. Me libré por los pelos.

¿Cómo?

Estaba muy nervioso y tuve que ir tras unos arbustos a hacer de vientre. Eso me salvó. Detuvieron a Martín. Los oí preguntarle por mí, pero no dijo nada.

¿Crees que lo torturarán para que hable? Tenemos que esconderte.

No…

¿No crees que vaya a hablar? Ur, he estado en una de esas celdas…

No va a hablar, no puede. Con los militares estaba… No sé qué hacía allí, no sé cómo pudo saberlo. Él estaba allí y entonces…

¿Quién, Ur? ¿Quién estaba allí?

Milo Esteban. Milo Esteban estaba en la frontera. ¡Claro!, por eso nos vendió el guardia.

Ur evitaba el contacto visual, sus ojos estaban fijos en el sofá. Sé que mis preguntas le estaban haciendo daño, que no quería contestarlas, pero debía estar segura de que nadie vendría al piso a buscarlo.

¿Él detuvo a Martín? Si lo interroga en persona, ¿cómo puedes estar seguro de que no hablará?

No…, no lo detuvieron. Nadie puede cruzar sin salvoconducto. Vi cómo…, vi…, vi cómo le disparaban allí mismo.

Tras decirlo no ha vuelto a abrir la boca. Se ha sentado en el suelo y se ha negado a moverse. No podía dejarlo en el suelo, Paco me ha ayudado a levantarlo y meterlo en la bañera. No ha hecho preguntas, pero, por cómo me mira, sé que se las guarda para un momento más oportuno.

Me siento confusa. Me reconforta saber que Ur está bien, pero me aflige verlo en este estado, siempre ha sido una persona llena de energía. En mi cabeza, lo situaba ya en algún otro país, haciendo contactos para abrir un nuevo bar. Me pregunto qué querrá hacer ahora. Si intenta esconderse aquí, tendré que buscar un lugar seguro. El local sería una buena opción. Está claro que en casa no puede quedarse, demasiada gente peligrosa puede pasar por aquí, empezando por la propia familia de Paco.