Día 27, mes 5, año 0

Mi intención de ir al registro ha quedado en nada cuando, al salir del trabajo, me he encontrado a Alberto. Tengo que empezar a dejar de salir sola y bajar con alguna compañera, aunque me da miedo que eso no le importe. A saber qué pasa por su cabeza. Lo peor de todo es que lo de hoy casi lo esperaba.

—Al final has encontrado quien te avale. Pensé que te darías por vencida con el veto…

—Pues ya ves que no.

—No deberías haberte afiliado. Te lo advertí, alguien como tú no merece formar parte del Partido.

—¿Y qué vas a hacer? ¿Me harás desaparecer como a Javier?

—¿No te importa?

—…

—Ya me imaginaba.

—…

—¿Sabes? De alguien del Partido se espera rectitud y los dos sabemos que tú te desvías bastante. Ve con cuidado.

Lo peor no es la amenaza, es la angustia de no saber cuándo piensa hacer algo. Estoy esperando a que vuelva Paco para enviarlo a comprar cuatro cosas para la cena porque no me veo capaz de volver a salir a la calle.