Día 3, mes 4, año 0

Siempre que estoy preocupada acabo, inconscientemente, en el bar, charlando con Ur. Él siempre consigue que no me sienta tan angustiada, pero anoche no fue como siempre. Todo iba bien hasta que mi cabeza me traicionó sacando el tema que me preocupaba: lo que pasó en aquella plaza.

—¿Lo que pasó cuándo?

—Las manifestaciones por el cierre de fronteras.

—No eres tan joven. Estoy seguro de que tú misma lo recuerdas.

Se notaba que Ur no quería hablar del tema y tendría que haberme dado cuenta. Sin embargo, me puse a hablar de mis padres, de lo que había visto por la tele y de cómo Javier le había dado la vuelta a todo lo que había creído hasta hace unos días. Me dejó hablar sin interrumpirme y, cuando callé, me cogió de la mano y me llevó al almacén.

—Hazle caso a Javier, yo estuve allí aquel día. La policía usó munición de verdad.

—…

—Fue confuso y murió mucha gente.

Mientras hablaba, se iba arremangando los pantalones. Ur tiene la cicatriz de una bala en el gemelo. Le hubiese hecho mil preguntas si hubiese sido capaz de articular las palabras.

He llegado a casa llorando, como una tonta. No puedo dejar de pensar que mi vida habría sido distinta si hubiese sabido lo que pasó, pero ¿qué sé? La policía uso munición real, eso no contradice lo que ya sabía. Podrían haberlos matado tanto unos como otros.

No puedo castigarme por no saberlo, ya me culpé por lo de Clara y es un sentimiento que solo conduce al abismo.