Día 30, mes 3, año 0

Han sido unos días locos. Apenas he tenido tiempo para hacerme la comida, mucho menos para el gimnasio o trabajar en La Cripta. Parece mentira cómo mover unas pocas cosas puede comerse las horas de esta manera. No quiero ni pensar cómo hubiese sido si nos mudásemos a un nuevo piso o si tuviésemos que hacer obras.

Entre viaje y viaje y las reorganizaciones de espacios, ahora ya no tengo estudio, pero hemos podido aclarar algunos de los detalles que más me angustiaban. Fue Paco quien se ofreció a pagar la mitad del alquiler. Una vez hablado el tema del dinero, lo demás fue saliendo solo.

Acordamos que solo somos compañeros de piso y lo cumplimos, cada uno va bastante a lo suyo. Lo único que realmente me cuesta sobrellevar es no tener el ordenador montado y que, con el estrés, hace bastantes días que no veo a Ur ni a Javier. Espero que, con la mudanza terminada, se calmen las cosas y pueda volver a verlos.