Día 30, mes 5, año 0

Ya sabía yo que no me podía fiar ni un pelo de Mario, es un bocachancla. Me ha convertido en el rumor de la empresa con su piquito de oro y, aún peor, ha hecho que me ganase una buena bronca de Jorge.

—Me he enterado de que tienes algunos problemas con Paco. Entiendo que estáis tratando de solucionarlos, pero es importante para nosotros que esto no trascienda.

Así ha empezado un largo discurso sobre la importancia de la familia, la unidad y la moral. Ha apelado a mi reputación y a la de la empresa, porque, claro, si baja la reputación de la empresa, lo sufriremos todos, y eso sería muy injusto para la gente que lleva una vida honrada. ¡¿Honrada?! ¿Qué vida se supone que llevo yo? ¿Acaso voy robando a la gente por la calle? ¿Por qué no es honrado que viva con Paco? ¿Es él honrado cuando me niega mis vacaciones? Su discurso me ha sentado como un puñetazo en el estómago.

He pasado toda la mañana maldiciendo a Alberto, pensando que todo era parte de su plan para hundirme, pero, al parecer, no es el único capullo en mi vida. A mediodía, Mario ha venido a hablar conmigo. Es de recursos humanos, así que pensaba que me notificaría alguna sanción o cualquier cosa que se le hubiese ocurrido a mi jefe, pero no. El muy cotilla recibió la notificación de mi afiliación al Partido y usó sus privilegios para comprobar mis interacciones e indagar en la vida de Paco Nerd. Venía a ofrecerme su ayuda en todo lo que necesitase.

¿Por qué le importa tanto a la gente lo que haga con mi vida? Mario no me había hablado nunca hasta hoy, yo misma lo evito por la fama de cotilla que tiene. ¿Por qué iba a querer su ayuda? Seguro que cualquier cosa que le cuente acabará sabiéndola todo el edificio.