Día 5, mes 9, año 0

Mi tiempo se ha esfumado, literalmente. Paco está echando un montón de horas, se va de casa antes de que me despierte y vuelve cuando estoy a punto de irme a la cama. Incluso ha tenido que ir a trabajar el fin de semana. Yo me he cargado con todas las tareas de la casa y con los preparativos de la boda para que vaya más desahogado. Alberto es el responsable de la auditoría y le está apretando muchísimo.

Me siento algo abrumada y he tenido que dejar de lado todo lo que estaba haciendo. Sé que es temporal, pero vuelvo a tener pesadillas y me cuesta concentrarme en el trabajo. Eso, sumado a los mensajes que de tanto en tanto me envía el desgraciado de Alberto, hace que no esté pasando por mi mejor momento.

Tampoco puedo pedirle nada a Paco, claro. Él está pasando por un momento peor si cabe. Tiene un montón de ojeras y está empezando a perder pelo, el sofá está lleno.