Día 6, mes 8, año 0

Necesito irme a la cama, estoy molida. Ya tengo un vestido, o lo tendré después de mil arreglos y citas de prueba. De regalo con el vestido, me he llevado también un trozo de la historia familiar de Paco.

Su hermana y él son idénticos. Si Paco se deja el pelo largo y se afeita, son clones. Lo curioso es que, siendo físicamente tan parecidos, sean tan opuestos en cuanto a personalidad. Cami es un nervio y no hay manera de que se calle. Me ha estado hablando de su marido y del trabajo como si nos conociésemos de toda la vida. Viendo lo extrovertida que es y que no tiene problemas en hablar de ningún tema, le he preguntado por su hermano.

—Perdona, Cami, que te pregunte esto, pero ¿qué pasó entre tú y Paco?

—Ah, por mi parte, nada grave, supongo, pero Paco siempre estuvo enamorado de mamá.

—No te entiendo.

—Ya… Supongo que nunca te ha hablado de ello.

Cami me ha contado la enfermedad de su madre y el porqué de la pelea. El núcleo de la historia es el mismo que ya conocía, pero las versiones difieren un poco.

—Mi hermano se enfadó mucho conmigo porque me puse de parte de papá.

—¿Qué significa que te pusiste de su parte?

—Solo le dije a Paco que era natural que papá se buscase a otras. Mamá está postrada en la cama y hay días que ni nos conoce. ¿Qué debía hacer? ¿Enterrarse en vida con su mujer?

—Ya, supongo que es una situación difícil.

—Sí, lo es. Entiéndeme, si él hubiese decidido permanecer junto a ella hasta que se muriese, lo habría entendido también, pero no me parece mal la decisión que tomó.

—…

—Luego pasó lo otro y nos acabamos de distanciar.

—¿Lo otro?

Ha bajado muchísimo la voz para contarme que a Paco le gustaba vestirse con su ropa. Parece ser que, más que su padre, quien lo pilló una tarde fue su hermana.

—Yo no se lo dije a papá porque sabía cómo reaccionaría, pero nos oyó hablar entre nosotros.

—¿Así fue como se enteró? ¿Lo sabe Paco?

—Sí que lo sabe, pero él ya tenía montada la guerra en su cabeza. Pensaba que éramos papá y yo contra él.

—…

—Después de eso, nunca volvimos a tener una buena relación. Pero bueno, me alegro de que se case contigo. Me gustas, y significa que todas esas tonterías han quedado atrás. No creo que lo veas vestirse con tu ropa.

Me cae bien Cami, es muy fácil hablar con ella, sobre todo porque, si no tienes nada que decir, ya llena ella los silencios. Lo malo es que me doy cuenta de que Cami es, en parte, culpable de las inseguridades de Paco y tan intolerante como el padre con su gusto por vestirse de mujer.

Estoy convencida de que, si dejasen ese tema de lado, podrían llevarse bien. El problema es que no creo que Paco sea capaz de perdonarla.