Día 7, mes 2, año 0

Paco habrá pensado que me río de él. Es la segunda vez que quedamos y le he dado plantón. Me gustaría decir que ha sido por un buen motivo, pero simplemente se me olvidó. La parte buena es que ahora al menos sé lo que pasó con Clara.

El bar donde habíamos quedado está cerca de su piso, e iba de camino cuando me he cruzado con una de las vecinas. Si no hubiese decidido llamar mi atención ahora sería más feliz. Maldita sea la hora en que me he girado.

—¿Sabes algo de Clara? Erais amigas, ¿no?

—No sé nada, hace mucho tiempo que no la veo. ¿Por qué?

—Nada, nada, curiosidad. Supongo que aún no habrá salido del centro.

—¿Del centro? ¿Qué centro?

—O, claro, no te lo contaría. Estas cosas no suelen decirse. ¿Sabes?, yo conocí a […]. Bueno, el caso es que a Clara la encerraron en uno de esos centros de reeducación, ya me entiendes.

—No, no te entiendo. ¿Qué le pasó? ¿Tanta reputación perdió?

—Ay, pobrecita niña, qué inocente eres. Si hubiese más gente como tú […]. La Paqui, no sé si sabes quién es […]. Pues ella se enteró de que Clara era una desviada.

—¿Clara? ¿Y la denunció?

—Claro, chica, imagínate. ¿No harías tú lo mismo? Seguro que sí, se te ve muy formalita. Seguro que […].

Los puntos suspensivos son por lo pesada y cargante que es la mujer, es incapaz de terminar una frase sin contarte la vida de todos los implicados. El único motivo para no haberla dejado con la palabra en la boca es que me estaba hablando de Clara.

Aunque, en el fondo, ya imaginaba lo que había pasado, confirmarlo ha sido una losa. Había conseguido, más o menos, pasar página, seguir adelante. La informática, Paco y Ur me estaban ayudando un montón. Después de hablar con Montse, siento como si, al estar saliendo de la piscina, me hubiesen vuelto a empujar dentro. ¿A qué centro se la llevaron? ¿Hay alguna posibilidad de que vuelva a verla?