Día 9, mes 2, año 0

Ir a la comisaría a preguntar por una mujer acusada de pervertir la moral del país no me parece una buena idea, así que he pasado toda la noche intentando pensar en la manera de poder conseguir su expediente. En algún momento, se me ha ocurrido tomar el mismo camino que con el clonador: el hacking, conseguir acceso a la base de datos de la comisaría del barrio.

Sería estúpido que, a través de la página web de la comisaría, se pudiese acceder a las bases de datos internas de la policía, pero no pierdo nada por intentarlo.

Antes de nada, lo primero es lo primero: tengo que llamar a Paco y pedirle perdón por haberlo dejado plantado. Que le escribiese el mismo día no quita que le deba una disculpa con mi propia voz.